La situación internacional y la CBI Imprimir E-Mail
    La era moderna de la caza comercial de ballenas inicia con la invención del arpón explosivo, en la segunda mitad del siglo XIX. El riesgo humano disminuyó, los cetáceos eran fácilmente alcanzados y morían más rápidamente. Junto con la utilización del barco de vapor y la técnica de aire comprimido (usado para hacer flotar las ballenas cazadas y facilitar su arrastre), la industria ballenera afectó brutalmente las poblaciones de cetáceos alrededor del mundo. 

    La Comisión Ballenera Internacional (CBI) es el único organismo que tiene potestad sobre la conservación y manejo de cetáceos en el mundo. Fue creada en 1946 bajo la Convención Internacional para la Regulación de la Caza de Ballenas (ICRW), suscrita por 15 países balleneros con el objetivo de: “hacer posible el ordenado desarrollo de la industria ballenera”.

    Sin embargo, las poblaciones de ballenas continuaron declinando, a pesar de las regulaciones impuestas. Por ello, en 1982 la CBI establece la Moratoria a la Caza Comercial de Ballenas, que entra en vigencia en 1986.

    La CBI también toma otras medidas que incluyen la promoción de protección completa para algunas especies, la designación de áreas específicas como santuarios para ballenas, el establecimiento de límites en los números y tamaños de ballenas que pueden ser capturadas, la prescripción de estaciones, áreas abiertas y cerradas a la caza, y la prohibición de la captura de crías y hembras acompañadas por crías. Además, la CBI promueve, coordina, financia y publica investigaciones sobre cetáceos.

     En 1994 se crea el Santuario Ballenero Austral en el Mar Antártico, con el propósito de prohibir la caza comercial de estos mamíferos marinos en la principal área de alimentación de la mayor población de ballenas del mundo.

    A pesar de ello, ciertos países retomaron la cacería de ballenas, inclusive en el santuario,  esta vez con supuestos fines científicos. En 1987, al año siguiente de haberse establecido la moratoria a la caza comercial, la flota ballenera japonesa arrancó un programa de investigación letal llamado JARPA y dio muerte a 273 ballenas minke. Desde entonces, la cantidad y variedad de especies cazadas ha aumentado año con año. Tanto así, que en el 2006 el gobierno japonés reporta a la CBI la muerte de 1.243 ballenas de 5 especies diferentes.

    A pesar de que la misma CBI ha emitido innumerables resoluciones desde el 2001, instando al Japón a detener la cacería, ya que la misma “no contribuye al estudio”, y le solicita que “obtenga la información científica por métodos no letales”, esta continúa y acrecienta.

    Por si esto fuera poco, el Japón anunció que a finales del 2007 incluirá en la cacería a 50 ballenas jorobadas o yubartas (Megaptera novaeangliae), especie bandera del turismo de observación en Colombia y el resto de Latinoamérica.

    Costa Rica ingresó a la CBI en 1981, adhiriendo a la convención ICRW por decisión del poder ejecutivo y el decreto de ley 6591 aprobado en la Asamblea Legislativa. Pero el país dejó de participar activamente a partir de 1984.  Si bien el país siguió siendo miembro de la CBI, perdió el derecho a voto en 1989 por no estar al día con las cuotas anuales.

    No fue sino hasta febrero del presente año que el gobierno decidió reasumir sus compromisos pendientes con la CBI y llegó a un arreglo de pagos con la Comisión, recuperando de esta forma su derecho a voto para la reunión de la CBI a realizarse en febrero del 2007 en Alaska, EE.UU.

¡Esta noche las ballenas ticas podrán dormir tranquilas!